La lavanda, planta emblemática de la Provenza, es apreciada por su belleza y su encantadora fragancia. Esta encantadora planta perenne de la familia de las lamiáceas es fácil de cultivar en el jardín. Con sus colores vivos y su perfume embriagador, aporta un verdadero toque de magia a cualquier espacio exterior.

La lavanda se distingue por sus magníficas flores enmarañadas, que se alzan orgullosas sobre su follaje plateado. Ofrecen una paleta de colores que va del azul pálido al violeta intenso, pasando por tonos rosas y blancos. Estas delicadas flores, que forman hermosos racimos, añaden un toque de suavidad y romanticismo a cualquier jardín.

Para cultivar lavanda adecuadamente, es importante tener en cuenta su exposición. A la lavanda le encanta el sol y necesita al menos seis horas de luz directa al día para prosperar. Una posición a pleno sol permitirá a la planta desarrollar sus vibrantes colores y su…
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Lavanda

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  • Exposición
  • Rusticidad
  • Dificultad de cultivo
  • Profundidad de siembra
  • Espaciado
  • Distancia entre hileras
  • Hora de levantar
  • Aumento de la temperatura
  • Ciclo de vida
  • Altura adulta
  • Mantenimiento
  • Necesidades de agua
  • Tipo de suelo
  • Preferencia del pH del suelo
  • Polinización
  • Multiplicación
  • Conservación de semillas